MI QUERIDA VIOLENCIA

 

“Descubrí que me engañaba con otra. Estaba tan enojada que necesitaba vengarme. Agarré el cuchillo con el que estaba cortando la carne y le acuchillé en el brazo. Necesitaba que él sienta el dolor que yo sentía. Pero te juro Nicole que jamás pensé que se iba a morir por esto!”, me dijo una chica de 19 años mientras la invitaba a participar de nuestra clase de meditación y liberación de estrés que enseñábamos en la cárcel de mujeres del “Buen Pastor”, en Asunción.

“Pero sentís que el vengarte te ayudó a liberarte?”, le pregunté.

Lo que me contestó fue tan honesto y sin filtro.

Me dijo que los primeros minutos se sintieron increíblemente bien. El sufrimiento se fué y solo sentía la adrenalina del poder. Por fin había ganado la pelea!

“Pero que justo después de sentir venganza, la sensación de sufrimiento de antes vuelve pero más fuerte y que ni el recuerdo de la venganza te satisface. Al contrario, queda un sufrimiento mayor y en mi caso hasta terminar acá en la cárcel”, Me decía con lágrimas en los ojos y la mirada perdida.

Constantemente escuchamos de ataques terroristas de ISIS y nos llegan videos de carteles de Latinoamérica torturando o matando a adultos y hasta niños.

Hace dos semanas un amigo mío iba saliendo de una discoteca cuando fue atacado por la espalda por un hombre que le desfiguró completamente la cara. Este hombre simplemente dejó a mi amigo inconsciente tirado en el piso como si nada hubiera pasado.

Sentí tanta frustración, solo quería que se haga justicia y hasta me pasó el pensamiento que se merecía que le hagan lo mismo.

Escribo esto por que estoy segura que con estas situaciones que acabo de mencionar todos sentimos lo mismo: impotencia, frustración y por ende rabia. Lo único que queremos es que esas personas desaparezcan de este mundo o que mínimo se les devuelva lo que hicieron.

Pero siento que el que se haga justicia en realidad no elimina la impotencia que ya sentimos por dentro.

Todas estas historias son solo el resultado de lo violento que somos con nosotros mismos.

De chicos es totalmente natural gritar, romper algun juguete o pegar la almohada y armar un berrinche cuando nos enojamos. Pero luego nos dicen que no es apropiado sentir rabia entonces la ocultamos. La rabia es más para los hombres y la tristeza es para las mujeres.

De adultos tenemos que respirar hondo, contar hasta 10 y tratar de tranquilizarnos con la idea de que “ya se hará justicia” o que “todo pasa por algo”. Cuando en realidad todos sentimos esa ráfaga de rabia e impotencia que sube desde la panza.

La rabia, como cualquier emoción, se manifiesta en momentos pequeños. Como cuando pierde tu equipo de fútbol o tu pareja llegó tarde una vez más a la cena familiar. O hasta en momentos más fuertes como cuando entran ladrones a robar a tu casa o se muere una persona amada atropellada por un conductor borracho.

Absolutamente todos los seres humanos la sentimos. La diferencia es que algunas personas la suprimieron tanto que se tornó en violencia extrema.

Muchas veces nos aferramos a tener esa rabia adentro por que creemos que es la que nos dará la fuerza para buscar justicia. Pero eso es como tener nuestro propio ISIS dentro nuestro, todo el tiempo. Eso es envenenarse.

Las emociones están dentro tuyo y hay alguna situación o alguien afuera que las provoca. Pero SON TUYAS. Y tarde o temprano necesitan expresarse. Así que no las juzgues! No tenemos por qué vivir siendo super violentos con nosotros mismos suprimiendo emociones.

CUÁNTAS VECES NOS PREGUNTAMOS CÓMO PODEMOS ELIMINAR LA VIOLENCIA DEL MUNDO??!!

Me encantó la respuesta que la gurú espiritual Isha Judd dió:

“La única manera de eliminar la violencia del mundo es que cada uno se haga responsable de la que uno siente adentro. Si cada uno se hace responsable de su propia violencia, no habrá violencia en el mundo!"

Simple, entonces primero eliminemos la rabia y violencia interna.

Así que cuando sentís rabia no te la tragues ni la descargues con alguien. Se responsable, probá algo nuevo y mas bien salí a correr, pegá una bolsa de boxeo, un colchón o grita en una almohada! La rabia es solo energía que necesita salir. Y después de movela, hablá, expresá y decí lo que pensás pero sin toda esa carga de frustración.

Esa responsabilidad de mover la rabia apropiadamente es amor a uno mismo y al mundo. Quien sabe, capaz estos pequeños cambios harán EL cambio que tanto buscamos. Por que en realidad todos tenemos el mismo potencial de ser ISIS o ser como Buda e Isha! Pero depende de vos elegir cuál vas a ser.

#‎libertad‬ ‪#‎rabia‬ ‪#‎cambio‬ ‪#‎responsabilidad‬ ‪#‎felicidad#midiariohonesto
 

 
 

Posts Relacionados